Crónicas de un recién llegado a Alemania...

Hola estimados amigos de Latinos en Alemania!!!

 

 

mi nombre es Carlos, soy de San Juan, Argentina. El año pasado obtuve una beca para estudiar en Alemania, y decidí venir con Melina, mi novia. Todo pasó muy rápido: Decidimos casarnos, hicimos los bolsos y partimos hacia Berlin. Allí estudiamos alemán por cuatro meses, y luego tuvimos que viajar a Weimar, donde se encontraba mi Universidad. El DAAD tenía resuelta nuestra situación para nuestra primera etapa, y luego, al trasladarse a la ciudad de estudio, la resolución de todos los detalles corría por cuenta nuestra. La gran preocupación era encontrar un lugar para vivir, cosa que no pudimos resolver desde Berlín. Al dejar la capital, partimos hacia esta pequeña ciudad, sin saber que nos esperaba una semana muy particular, agitada, llena de pequeñas historias que quedaron plasmadas en mi diario de viaje y que deseo compartir con ustedes:

Nuestra primera semana en Weimar 

Estos son los primeros días en Weimar. Ha sido una larga semana llena de cosas nuevas y muy fructíferas. El viaje desde Berlín fue durísimo, porque al salir se terminaron de romper las dos valijas grandes. Las rueditas no giraban y había que levantarlas… estaban tan pesadas que era como si tuvieran adentro una bolsa de cemento. Habíamos comprado el Schönes Wochenende Ticket, por lo que el viaje se nos hizo un poquito lento y con demasiadas conexiones. Al acercarnos a Weimar, el corazón nos latía fuerte a los dos, estábamos súper emocionados y expectantes.

Nos bajamos de la estación de trenes y la Meli se sentó con las valijas en la puerta, mientras yo me iba caminando a una Jugendherberge que quedaba a una cuadra. Era domingo, estaba todo tranquilo, no había casi gente en la calle. La señora del albergue me miro sorprendida y me pregunto si no teníamos reserva en ningún lado. Al decirle que no, me dijo que la primer semana de octubre era terrible en Weimar, que por lo general se llenaba todo. Entonces empezó a llamar por teléfono, un poco malhumorada, a distintos albergues. Finalmente dio con uno que tenia lugar. Me entregó un mapa y me indico adonde debía ir. Inmediatamente busque un taxi y partimos hacia allí. La verdad es que allí comenzó toda una historia de gente predispuesta a ayudar. La señora del albergue me pregunto mi edad y la de la Meli. Como me acordaba solo la mía (porque la Meli siempre me miente) la señora empezó a reírse y le caímos simpáticos. Así nos empezó a contar adonde podíamos buscar alquiler, que zonas eran mas lindas, que colectivos podíamos tomar, etc.

Solo teníamos lugar allí hasta el miércoles por la mañana, así que debíamos apurarnos. Tampoco queríamos seguir pagando hospedajes porque era realmente caro. El problema es que en Weimar había muchísimos estudiantes en iguales condiciones, y muy pocos departamentos en alquiler. El día lunes fuimos temprano a la Wohnung Gesellschaft . Allí la señora nos dijo que podíamos encontrar un departamento libre en un pueblo al norte de la ciudad. El problema es que iba a tardar un poco la entrega, no sabíamos cuanto. Salimos de allí y partimos hacia la Salvador Allende Straße N° 2, donde teníamos una visita con la inmobiliaria, concertada una semana antes en Berlín. Quien debía mostrarnos el departamento, resultó ser una mujer muy elegante. Subimos por el ascensor. La primera impresión no fue buena: gran parte del edificio estaba siendo reformado para hacer oficinas, y parecía no haber nadie. El departamento era grande, espacioso. Se ingresaba por un pasillo, a mano izquierda estaba el baño (bastante grande por cierto) y luego se accedía a la cocina-comedor. Desde ésta se pasaba al dormitorio (inmenso) con un espacio al fondo tipo vestidor. El lugar nos gustó, pero no mucho el edificio y el ruido que suponíamos habría por la obra.

 

Me sonó el teléfono. - Carlos? Me preguntaron. - Soy Aner, de la Universidad. Yo te voy a ayudar a encontrar el departamento que buscan. Te espero hoy a las 14 en la Goethe Platz.

Genial! Había otra chance más. A las 14 estábamos allí, esperando. Aner es un chileno que vive hace 2 años en Weimar. Él es de Osorno, muy sencillo y algo tímido. Nos llevo a un departamento bastante mas chico que el otro, bien ubicado, pero despintado y sin cocina. Iba a estar terminado para el 15 de Octubre, lo cual nos pareció imposible. No teníamos adonde esperar quince días! Habíamos caminado por todos lados en busca de información. Le contamos a la señora del Hospedaje sobre nuestro día. Se le ocurrió que podíamos ir a la Iglesia Católica a pedir ayuda, lo cual nos pareció muy buena idea, ya que quizás alguien podía hospedarnos un tiempo y así podríamos elegir mejor. Sin esperar un minuto, nos fuimos a la iglesia. Estaba totalmente cerrada. Le dimos un rodeo y por una puerta secundaria salía un chico en bicicleta. Me le acerqué y le conté nuestra situación. Le dije que necesitábamos un hospedaje urgente. Me pidió el teléfono y me indicó adonde debía preguntar por la mañana, en la administración. Se fue en su bicicleta, y nosotros fuimos a comprar algo al súper para comer. Otra vez sanguchitos, ya sentíamos asco al comer el salame y queso. Realmente no había muchas posibilidades. Al final del día estábamos extenuados.

 

El martes pasó sin pena ni gloria con los asuntos del alquiler. Buscamos por todos lados y no había nada. En la iglesia no había familias que hospedaran gente, pero me pidieron el teléfono. Fuimos a la Universidad, me explico una chica de Brasil como tenía que hacer para inscribirme, etc. También aprovechamos para entrar a internet desde la Universidad, y allí vimos un aviso que decía: “Se necesita Babysister para cuidar el domingo a dos niños argentinos”. Llamamos inmediatamente y quedamos en reunirnos. Se trataba de una academia de música que organizaba un concierto en un pueblo cercano. Al recital vendría un grupo de música de Argentina a tocar música barroca, y traerían a sus dos niños. Era el trabajo perfecto para empezar. Eran artistas, buena onda, los niños argentinos, en un pueblo cercano, un solo día…. En fin, la Meli aceptó y se comprometió para el domingo. Al volver al hotel, hicimos las valijas y llamamos a otros hospedajes para ver si había lugar. El miércoles era feriado, uno de los únicos del año, ya que se festeja la reunificación alemana. Estaba todo lleno. De un lugar nos recomendaban otro y así sucesivamente. Al final di con una señora que tenia lugar. –La pensión queda en Oßmannstedt, me dijo. – Tiene que tomar el tren regional, bajarse en la próxima estación y caminar 1 kilómetro. No pude más que empezar a reírme. –Si quiere me llama cuando llegue a la estación y mi esposo lo va a buscar, me respondió. Hablar por teléfono con alguien de habla alemana me era (y es todavía) muy difícil, ya que la gente habla muy rápido y no puede verse ningún gesto o el movimiento de la boca. Pero esa fue la primera vez que entendí todo perfecto, y me hice entender muy bien. Reservamos la habitación por dos noches. De repente sonó el celular. Era Daniel, el chico de la Iglesia que ofrecía su pequeño departamento para que uno de nosotros se quedara allí quince días. Le agradecimos, y prometí confirmarle que haríamos, en función de lo que pasara con el alquiler.

El miércoles desayunamos, y me fui a hablar con la señora del hospedaje. Ella nos permitió que dejáramos en la administración nuestros bolsos por dos días. Estábamos felices. Cargamos lo necesario en un bolsito azul con rueditas que trajo la Meli y partimos hacia la estación. Weimar es chica, pero para llegar a la estación había que cruzar la ciudad. Y en una semana ya la hemos cruzado muchísimas veces. No es mucho, pero cansa. Además de haber muchas subidas y bajadas. El día estaba precioso. Nos tomamos el tren, prometiéndonos disfrutar el día como si fueran vacaciones, dado que era feriado en Alemania, no había nada abierto, ni nada por avanzar en cuanto al departamento. Llegamos al pueblo y decidimos caminar hacia la pensión. Caminamos entre unas praderas verdes muy bonitas, todas cultivadas, hasta que llegamos a un pequeño pueblo de casas viejas y calles angostas. Vimos el cartel de “Pensión Kohli” bien decorado y lleno de detalles, como gustan los alemanes. Ahí saqué la cámara y empecé a sacar fotos, ya que creí que sería lindo retratar ese momento. Nos recibieron dos viejitos “Frau Kohli” y “Herr Kohli”. La habitación era preciosa, con un LCD, ¡Baño privado! (que desde hacia más de 4 meses no teníamos) y bien calefaccionada. Pero teníamos hambre, nos llevamos una gran sorpresa al saber que todo estaba cerrado en el pueblo. No estábamos dispuestos a pasar el día sin comer nada, así que preguntamos a los dueños de casa que podíamos hacer. Finalmente la señora accedió a cocinarnos algo. Cuando le dijimos que veníamos comiendo sanguchitos hacia tres días, nos sentó a la mesa y nos trajo un tremendo pollo con arroz bien caliente y ensalada…. Como disfrutamos aquella comida!.

Luego decidimos dormir una corta siesta y salir a caminar. Desde aquella bicicleteada en Berlín que no veíamos el campo, las verduras, los animales. Caía la tarde y sacamos muchas fotos, pasamos por la iglesia del pueblo y caminamos esas calles apretaditas. Al llegar nos esperaba Don Kohli en la puerta, muy amable el hombre, estaba entusiasmado por mostrarnos su jardín, el jardín que había preparado con sus propias manos. Nos mostró todos sus frutales y la huerta, con cuyos frutos su esposa preparaba la comida todos los días. Al caer la noche, a las 19, bajamos a sentarnos nuevamente a ese viejo salón que antes usaban de restaurant para cenar.

 

– Hace mucho que no le cocinábamos a alguien, dijo el viejito. Y abrió la puerta la señora con dos grandes tazas soperas con un estofado bien caliente. Nos quedamos conversando un largo rato con ellos. Mientras tomábamos una cerveza de la zona, nos contó sobre la guerra y las sensaciones que todavía tenía al recordar el avance de las tropas soviéticas y el contragolpe de las norteamericanas. Fue un día hermoso, de principio a fin.

El jueves hubo que volver a la realidad. Nos levantamos temprano a desayunar. Los Kohli nos esperaban ya con un café, quesos, algo de frutas y mermelada casera. Al terminar, la señora nos trajo una bolsita para que nos lleváramos las cosas por si nos daba hambre. El matrimonio Kohli era realmente amable y tierno. Al llegar a Weimar fuimos a la inmobiliaria y decidimos alquilar el departamento que habíamos visitado el lunes. Firmamos todo lo que había que firmar… letras chicas y cosas inentendibles, que no repasé ni me importó repasar… solo queríamos un techo.

 

Por la noche, íbamos a volver a la Pensión Kohli a dormir, ya que el viernes nos darían recién las llaves de nuestro nuevo lugar. Al salir de la inmobiliaria, nos largamos a la búsqueda de los muebles. Ahí comenzaba otra aventura increíble para nosotros. Volvimos al hospedaje del primer día a ver nuestros bolsos y a navegar por internet. También buscamos avisos de muebles en el portal de la Universidad. Al regresar esperaban los viejitos expectantes para ver cómo nos había ido. En realidad todo había funcionado bien hasta allí, ya que habíamos logrado que una persona nos vendiera una mesa y cuatro sillas a cambio de dos chocolates. Después me avisó que la oferta aumentaba a 25 Euros, pero también estaba bien para nosotros. Le comentamos a la Señora Kohli que el problema nuestro sería conseguir una cama, así que le pedimos que llamara por favor a dos personas que vendían sus sofás y habían dejado el anuncio en el supermercado. No tuvimos éxito.

El viernes nos levantamos a desayunar nuevamente. Se acercaron a la mesa los viejitos y dice la señora nerviosa: -Ehmm, no se como empezar, no se si les moleste, pero ayer llamé a mi hija, y ella tiene un colchón que se hace sofá en el garaje de su casa. Ella no lo usa, y si les viene bien y no les ofende, ellos se lo pueden llevar a su departamento. Casi nos caímos al piso con la Meli, no podíamos creerlo. Además la señora nos llevó arriba y nos entregó una bolsa llena de sábanas limpias que ya no usaba. Ya con eso teníamos todo lo que necesitábamos!. Esos viejitos nos habían ayudado más de lo que esperábamos. Así que partimos agradeciéndoles mucho, y prometiendo que pronto volveríamos para llevarles la receta bien detallada del dulce de membrillo en pan, típica de San Juan, en Argentina.

Al llegar a Weimar fuimos rápido a buscar las llaves del departamento, y tomamos un taxi para llevar los bolsos. –Es una zona muy linda, dijo la taxista. Ya nos parecía el departamento mas lindo del mundo a nosotros. Estábamos felices. Luego de dejar los bolsos, fuimos a buscar la mesa y las sillas. Al llegar a la Bauhausstraße 14, subimos al 4to piso y nos esperaba una chica. La mesa y las sillas eran preciosas. Bajamos con los muebles y comenzó la mudanza. Era todo subida. No podíamos más. Nos dolía todo el cuerpo y la gente nos miraba como parábamos cada 20 metros con esos muebles. Llegamos al departamento y ubicamos todo, contentos, pensando que sería suficiente por ese día. De repente llegó un mensaje de texto, era de otra mujer que vendía sus muebles y nos esperaba a las 5 de la tarde. No sabíamos que muebles eran, pero todo nos venia bien. Sonó el teléfono nuevamente, era el yerno de los Kohli que venía con el colchón. Cuando lo vimos nos pareció espectacular. Era un colchón grueso que se plegaba para ser sillón, como el que supimos tener en el departamento de Bariloche. Además trajo dos tazas de té y dos Acolchados casi nuevos, en sus bolsos originales. Se pasaron otra vez…

 

Habíamos dejado todo mas o menos armado y partimos para lo de la otra mujer. No sabíamos ni adónde teníamos que caminar. Paramos a un chico, que venia paseando el perro, y con su súper celular con GPS nos indicó cómo llegar a esa dirección. Yo miré mi mapa arrugado, gastado y rayado, y también lo localicé. Cruzamos la ciudad caminando, nos dolían mucho las plantas de los pies. Casi una hora más tarde llegamos a la casa. Allí nos esperaba una señora con sus dos hijos, ella vendía un mueble para el televisor y un escritorio. Entre idas y vueltas, finalmente dijo que también nos regalaba una silla mecedora que estaba en muy buen estado, y que como eran muchas cosas nos podía llevar esa silla al otro día al mediodía en su auto. Aceptamos sin pensarlo, pero teníamos que ir a buscar plata al cajero. Nos confundimos. Caminamos en otra dirección. Cosas del destino, ya que nos encontramos apoyadito en la pared, casi como esperándonos, un colchón doble plaza en excelente buen estado. Entonces no paramos de reírnos. Lo arrastramos hasta la esquina de la señora. Subí y le dije que le pagaba los muebles y le daba 10 euros extra si nos llevaba todos los muebles juntos al otro día. Acepto encantada.

Comenzó otro viaje más, con el colchón a cuestas a través de toda la ciudad. Fue tremendamente doloroso para nuestras manos y pies, pero tremendamente grato para nuestro corazón. Sentíamos que todo lo que necesitábamos llegaba en el momento preciso. El camino fue largo, nos sorprendió que incluso algunas personas se ofrecieron a ayudarnos, era una escena graciosa y triste a la vez. Hicimos una parada en el supermercado, compramos algo para la cena y seguimos. Nos demoramos casi dos horas hasta encontrarnos frente a la puerta de nuestro edificio, era ya de noche.

 

Nuestra primera noche en nuestro Wohnung dormimos muy bien. Ese domingo Meli hacía su primer trabajito de cuidar niños y yo comenzaba mis clases en la Uni. Ese fue nuestro comienzo en Weimar, algo atropellado, aunque lleno de historias y personas que no hemos vuelto a ver. Personas, que estarán por siempre en nuestros recuerdos de nuestro paso por Alemania, una de las experiencias más hermosas de nuestra vida.

 

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Comentarios: 21
  • #1

    Carlos (lunes, 18 marzo 2013 10:46)

    Gracias por publicar la historia! un abrazo latino!

  • #2

    Agustin Uliarte (lunes, 18 marzo 2013 17:06)

    Que buen relato Carlinhos!!!!
    Les va a quedar grabado para siempre.. me alegro mucho por ustedes! Sigan recolectando historias!!
    Un abrazo

  • #3

    mariana (lunes, 18 marzo 2013 20:45)

    casi me hacen llorar... yo creo que ya va a venir mi regla! :D que linda historia

  • #4

    Mariano (lunes, 18 marzo 2013 20:49)

    bravo!

  • #5

    Beatriz (lunes, 18 marzo 2013 20:58)

    Me encntó tu relato, me reí y emocione, bienvenidos a Alemania!! y no olvides llevar la receta a los abuelitos! :)

  • #6

    Andrea Holzer (lunes, 18 marzo 2013 21:09)

    No sabes como me emocioné con su historia y si les soy sincera estas como para escrbir un libro!
    Bienbenido a este pais llamado ALEMANIA!!!

  • #7

    Carlos Romero Grezzi (lunes, 18 marzo 2013 21:34)

    Gracias a todos por los comentarios. Han pasado ya algunos meses de nuestra llegada y estamos muy a gusto aquí. Compartirlo con ustedes es un verdadero placer!
    Melina y Carlos

  • #8

    susan (lunes, 18 marzo 2013 22:59)

    Que gran historia, yo comienzo la mía en Berlín con mis dos hijos de 5 y 6 años respectivamente, ojala tenga la misma suerte y en pocas semanas pueda dar con un piso para poder trabajar, que mis niños estudien y así empezar una nueva vida los tres. Que sigan teniendo mucha suerte chicos...

  • #9

    Luis (martes, 19 marzo 2013 01:18)

    Hola Carlos. Wenisima historia.
    A todo esto ¿qué fuiste a estudiar a Alemania?
    Una pasantía temporal, un pregrado o posgrado ?

    Saludos. desde Chile.

  • #10

    Vanina (martes, 19 marzo 2013 02:56)

    Dificil... Pero, que linda historia... Para escribir un libro... Pregunto, lo volverían hacer? je..je.. Un beso grande!!!

  • #11

    Nelson (martes, 19 marzo 2013 03:58)

    Carlitos... así es la vida de becario, pero siempre, siempre aparecen grandes personas y grandes amigos para darte una mano y hacer que la experiencia sea inolvidable...
    Un abrazo grande

  • #12

    mamuzzi (martes, 19 marzo 2013 04:23)

    que bella historia, difícil, pero lo que no mata, fortalece, todos cargamos cruces diferentes , y nadie lleva una que no pueda cargar, y así es nuestro paso por esta vida, pasos sorprendentes pero de uno en uno, vamos, sigan adelante, besos...mamuzzi.

  • #13

    Carlos Romero Grezzi (martes, 19 marzo 2013 14:25)

    Luis: Aqui estoy haciendo el doctorado en Planificación Urbana. Me pongo a disposición para lo que pueda ayudar, contactate conmigo por facebook: charly romero grezzi es mi nombre de perfil.
    Vanina: Este sueño que se hace realidad cada día, lo repetiría si volviera a nacer! un beso

  • #14

    Rebeca (jueves, 21 marzo 2013 19:44)

    Que bella historia chicos, me emocione!!!Los quiero mucho!!!
    Ojala nos veamos pronto!

  • #15

    HUGO PEREZ (sábado, 23 marzo 2013 12:37)

    HOLA como estas CARLIN, HOLA HIJA(TE QUIERO)gracias por compartir estos comentarios realmente muy bien explicados de verdad pueden escribir un libro, esto que les toca vivir hace que se fortalesca la pareja, te doy gracias por cuidar de mi hija sabes que es la luz de mi vida cuidense mucho y esperamos su regreso

  • #16

    pablo (miércoles, 27 marzo 2013 11:09)

    nosotros los latinos no nos damos por vencidos facilmente...bonita historia... un abrazo...

  • #17

    Omar Gerardo Hrinczuk (viernes, 10 mayo 2013 16:00)

    Me ha gustado su historia. Me interesaría entrar en contacto con vos Carlos, porque pienso ir a Alemania dentro de algún tiempo, ya cuando me llegue la ciudadania.
    Saludos.

  • #18

    Deynnis (viernes, 10 mayo 2013 17:29)

    Hola. Me encantó tu historia sobretodo porque el año que viene también quiero cursar estudios en Alemania a través del DAAD. Cuéntame algo, ¿es totalmente recomendable? ¿qué tal el trato de los alemanes con los sudamericanos? Saludos desde Venezuela.

  • #19

    Andrea de Buenos Aires (viernes, 17 mayo 2013 00:18)

    Conmovedor, me reí, entristecí y me alegré con tu relato, tené en cuenta que la compañía de tu Meli, hizo mas amena la travesía, ya que, imaginate haber pasado todo esto solo?, tomaste una buena desición al partir con ella a un país, con una cultura tan linda como diferente de la nuestra, los felicito, cuentennos como andan ahora! Saludos

  • #20

    Dominique (domingo, 06 julio 2014 03:01)

    Hola Carlos!! te mandé un mensaje por facebook, pero se va a la carpeta "otros". Ojalá lo veas! :)
    Saludos!

  • #21

    Nacho Brignone (viernes, 02 enero 2015 01:10)

    HOLA,soy nacho y estoy de intercambio en Weimar, y quiero hacer amigos argentinos aquí. Alguien puede darme datos? Carlos podes contactarte conmigo? Nacho Brignone es mi fb.. O nacho_brignone@hotmail.com es mi correo. Gracias